Camilo Castillo
Líder juvenil
/ @zoycastilloo
Me llamo Camilo Castillo, tengo 21 años y soy un joven afrodescendiente del norte del Cauca.
Durante mucho tiempo creí que el liderazgo llegaba cuando alguien te reconocía. Cuando una institución te daba un cargo, una certificación o un proyecto. Como si antes de eso solo existiera el potencial.
Pero creciendo entre Padilla, Villa Rica y Santander de Quilichao entendí otra cosa. Vi mujeres liderando procesos comunitarios sin recibir reconocimiento. Vi jóvenes organizando actividades para sus barrios sin presupuesto. Vi personas sosteniendo la vida colectiva sin aparecer en ninguna estadística.
Ahí aprendí que el liderazgo no empieza cuando alguien te da permiso.
Hoy dirijo la Corporación Aquí Somos Vocesssss y coordino Nisikilize, una red de jóvenes comunicadores afrodescendientes. Desde esos espacios hablamos de identidad, masculinidades afroconscientes, justicia social, paz y cuidado de la naturaleza. Pero, más allá de producir contenidos o desarrollar proyectos, intentamos algo más simple y más profundo: demostrar que nuestras voces tienen valor incluso cuando nadie las está escuchando.
Ahí aprendí que el liderazgo no empieza cuando alguien te da permiso.
He visto jóvenes que fueron ignorados por el sistema encontrar aquí un lugar para hablar desde quienes son. He visto conversaciones transformar relaciones, cuestionar violencias y abrir posibilidades que parecían imposibles.
Por eso me preocupa cuando creemos que nuestro valor depende únicamente de la validación institucional. Como si solo existiéramos cuando obtenemos un cargo, una beca o un financiamiento.
El liderazgo que conozco nació mucho antes que todo eso.
Nació en el territorio. En la comunidad. En la decisión cotidiana de cuidar, organizar, resistir y construir.
El poder de los jóvenes afrodescendientes no es un proyecto futuro. No es una promesa.
Es algo que ya existe.
El reto no es crearlo. Es aprender a verlo.