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Cartagena, Bolívar

Colombia frente a una decisión histórica: participación electoral y cambio político

Créditos de la fotografía: Jordan Jiménez Barrios

Colombia frente a una decisión histórica: participación electoral y cambio político

JORDAN

Jordan Jiménez Barrios

Líder juvenil

/ @Jordajimenez09

En medio de la polarización que atraviesa hoy el país, el contexto electoral colombiano de cara a la segunda vuelta presidencial ofrece una oportunidad para reflexionar sobre diversos factores y acontecimientos históricos que ayudan a comprender el momento político actual.

Según la información suministrada por la Registraduría Nacional, en las elecciones presidenciales celebradas el domingo 31 de mayo de 2026 participaron 23.978.304 de los 41.421.973 colombianos habilitados para votar, lo que representa una participación del 57,88 %. Esta cifra adquiere gran relevancia cuando se compara con antecedentes de baja concurrencia electoral. De acuerdo con la Misión de Observación Electoral (MOE) y los datos oficiales de la Registraduría Nacional, la primera vuelta presidencial de 2014 registró una participación del 40,08 %.

Estos datos pueden interpretarse de manera positiva; sin embargo, en algunos municipios del territorio nacional ejercer el derecho al voto sigue siendo un gran desafío. Factores como la ubicación geográfica, la falta de acceso al transporte, la pobreza, la violencia y la limitada oferta institucional por parte del Estado continúan afectando la participación electoral. Esta realidad pone en evidencia que, más allá de la alta concurrencia registrada en la jornada pasada, seguimos teniendo una deuda histórica en materia de garantías y condiciones para que todos los colombianos y colombianas puedan ejercer plenamente sus derechos político-electorales.

Un ejemplo de ello es que, aun con el aumento de la participación, la abstención electoral representó aproximadamente el 42,12 % del potencial electoral. Esto demuestra que persisten barreras estructurales que limitan el acceso efectivo a la participación democrática en amplios sectores del país.

Más allá de la alta concurrencia electoral registrada en la jornada pasada, seguimos teniendo una deuda histórica en materia de garantías y condiciones para que todos los colombianos y colombianas puedan ejercer plenamente sus derechos político-electorales.

— Jordan Jiménez Barrios

Por otro lado, la izquierda colombiana alcanzó en 2026 la votación más alta obtenida por este sector político en una primera vuelta presidencial, con 9.688.360 votos. Este resultado evidencia los cambios que se están produciendo en la cultura política del país, pues lo que durante muchos años fue considerado una alternativa marginal hoy representa una opción de gobierno respaldada por millones de colombianos y colombianas.

Imagen: Registraduría Nacional de Colombia

También es importante reconocer que, durante más de dos siglos de vida republicana, Colombia estuvo gobernada por sectores políticos tradicionales de derecha y centroderecha, hasta el 7 de agosto de 2022, cuando Gustavo Petro se posesionó como el primer presidente de izquierda en la historia del país. Este hecho marcó un punto de inflexión en la política colombiana y constituye un antecedente fundamental para comprender el escenario electoral actual.

Estos acontecimientos no son menores para entender el contexto social y político que vivimos. Aunque millones de colombianos y colombianas sostienen que existe una deuda histórica en materia de justicia social y consideran necesario profundizar las reformas impulsadas por el actual gobierno, también existen sectores que plantean avanzar en temas sociales otorgando prioridad al sector privado y al fortalecimiento de la seguridad como ejes centrales de su propuesta política. Esta disputa de visiones sobre el rumbo del país se refleja en los resultados electorales, particularmente en la votación obtenida por el candidato de la derecha, que alcanzó 10.361.499 votos.

Para analizar los datos anteriormente mencionados sobre participación electoral y votación de los candidatos presidenciales, es importante comprender cómo se está expresando el país desde sus regiones. Resulta llamativo que en la región Caribe, la región Pacífica y la Amazonia la votación más alta haya sido para el candidato de la izquierda, mientras que en la región Andina y en buena parte del centro del país predominó el voto por la derecha.

Este fenómeno no puede entenderse de manera aislada del empobrecimiento sistemático, la desigualdad y las distintas formas de violencia que experimentan los colombianos y colombianas que habitan las regiones periféricas del Estado-nación. Se trata, además, de territorios que concentran una importante presencia de comunidades afrodescendientes e indígenas, factores determinantes en el ecosistema político actual y que envían un mensaje claro al centro del país, donde se concentra gran parte de la riqueza y las oportunidades.

Sin embargo, estos resultados tampoco constituyen un acontecimiento nuevo en la historia reciente de Colombia. Basta recordar los resultados del plebiscito por la paz del 2 de octubre de 2016, cuando millones de colombianos y colombianas acudieron a las urnas para decidir si aprobaban el acuerdo de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP, tras más de cincuenta años de conflicto armado.

Los resultados arrojaron una victoria del NO con el 50,21 % de los votos, frente al 49,78 % obtenido por el SÍ. Lo llamativo fue que en muchos de los territorios más golpeados por la violencia ganó el SÍ. Es decir, quienes vivieron de manera más directa los impactos de la guerra optaron mayoritariamente por darle una oportunidad a la paz. En contraste, en otras regiones del país el escepticismo, la desinformación y el temor tuvieron un peso mayor en la decisión electoral.

Por último, es importante preguntarnos quiénes se benefician de la narrativa de la polarización. Partiendo de la idea de que esta no surge únicamente de las diferencias reales entre los ciudadanos, también es necesario analizar cómo dichas diferencias son amplificadas, interpretadas y presentadas ante la opinión pública.