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Barranquilla, Atlántico

ANJ 2025: territorios vivos, voces en movimiento

Créditos de la fotografía: Katherin Cantillo

ANJ 2025: territorios vivos, voces en movimiento

K ALTAVOZ

Katherin Cantillo Oñate

Líder juvenil

/ @katherin_cantillo

Como joven barranquillera, escribir sobre la Asamblea Nacional de Juventudes 2025 (ANJ) no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de convicción. Entre el 19 y el 21 de diciembre, Barranquilla se convirtió en el punto de encuentro de juventudes de 32 departamentos y 12 distritos del país, que llegaron con la firme intención de dialogar, construir y defender sus derechos. No fue casualidad que Colombia nos eligiera: fue el resultado de un trabajo serio, constante y profundamente comprometido con la participación juvenil.
A los jóvenes nada nos queda grande: somos energía, convicción y compromiso. Unidos, podemos trabajar por condiciones dignas, defender nuestros derechos y construir, paso a paso, un país más justo para todas las juventudes.
Es increíble, los jóvenes quieren ser escuchados. La inscripción de 8.483 jóvenes lo demostró claramente; de ellos, más de 2.000 fueron seleccionados y participaron activamente en el desarrollo de la ANJ. Este dato confirma que la juventud colombiana no es indiferente y que exige espacios reales de incidencia.
La Asamblea fue mucho más que un evento. A través de 48 mesas de trabajo, debatimos temas fundamentales como educación, empleo digno, democracia, campo joven, justicia social, diversidad, salud, innovación, paz y la reforma al Estatuto de Ciudadanía Juvenil. Con el respaldo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), las discusiones pusieron en el centro nuestras experiencias y visiones, reafirmando que la política pública juvenil debe construirse desde los territorios y con juventudes en movimiento.
Con honestidad también hay que decirlo, hay aspectos por mejorar en la organización interna de la Asamblea. Los retos logísticos, los tiempos y algunos procesos de articulación dejaron aprendizajes importantes. Aun así, el hecho de que un encuentro de esta magnitud se haya logrado habla muy bien del manejo, la voluntad y el compromiso con el que se está fortaleciendo la participación juvenil en Colombia. No fue perfecto, pero sí necesario, valiente y profundamente significativo.
Uno de los resultados más importantes será la Declaratoria de las Voces Jóvenes, un documento que en el cual se recogió conclusiones, apuestas y prioridades construidas colectivamente. Esta declaratoria puede convertirse en una herramienta clave de incidencia, siempre y cuando las autoridades responsables del seguimiento y la veeduría asuman el compromiso de traducir estas voces en mejoras reales para las políticas de juventud. Ojalá no quede solo en el papel.

Construirnos como país exige escuchar, ceder y trabajar juntos. Creo en la juventud de Barranquilla y creo en la juventud de Colombia, en su capacidad de transformar, de dialogar y de liderar con responsabilidad.

— Katherin Cantillo Oñate


Aquí es fundamental un llamado al Gobierno Nacional, estos espacios deben seguir siendo apoyados y fortalecidos. La participación juvenil no puede ser simbólica. Es necesario que la organización continúe llegando a aquellos jóvenes que, por condiciones precarias, injustas o de exclusión, no pueden participar como deberían en estos encuentros. Esa es una deuda que aún existe y que debe asumirse con mayor enfoque, recursos y voluntad política.
Y desde una convicción profunda, quiero decirlo con firmeza: creo fielmente que, si encaminamos nuestros objetivos libres de ideologías monopolizadas y con el único propósito de construir por el bien colectivo, los resultados serán viables y sostenibles en el tiempo. Construirnos como país exige escuchar, ceder y trabajar juntos. Creo en la juventud de Barranquilla y creo en la juventud de Colombia, en su capacidad de transformar, de dialogar y de liderar con responsabilidad.
Es imposible no resaltar el valor de que este espacio se haya realizado en mi ciudad, en La Arenosa. Por eso, reconozco al alcalde Alejandro Char, por permitir que Barranquilla fuera sede de un escenario tan importante para la democracia juvenil, en una ciudad cálida, diversa y llena de vida.
De igual forma, quiero resaltar el liderazgo de Juan Bernardo López Rodríguez, consejero nacional de juventud de Barranquilla, y el compromiso de su equipo de jóvenes ‘Activistas Entre Todos’. Su disciplina, pasión y visión hicieron posible que este proceso se llevara a cabo con éxito. También reconozco a todos los jóvenes representantes de sus municipios, quienes con valentía emprendieron un viaje para defender y visibilizar las necesidades de sus comunidades e hicieron posible este encuentro. Su ejemplo nos interpela a seguir construyendo juntos, a fortalecer la participación juvenil y a entender que el cambio real no se logra desde la división, sino desde el diálogo y el trabajo colectivo. Cuando nos detenemos a reconocer las realidades de cada territorio y asumimos el reto de buscar soluciones concretas que ayuden a reducir esas brechas, dejamos de hablar en abstracto y pasamos a los hechos. No son simples palabras, es la convicción de que los jóvenes debemos tener voz y voto en las decisiones que inciden directamente en nuestro ejercicio democrático y en el desarrollo del país.
Hoy más que nunca creo que estos espacios son fundamentales para relacionarnos, conocernos y reconocernos en la diferencia. Conversar en distintos acentos, comprender diversas culturas y entender problemáticas tan distintas nos hace ver que, irónicamente, los jóvenes nos entendemos más de lo que podríamos imaginar. No necesitamos traductor: es simplemente grandioso estrechar experiencias y aprendizajes entre todos. Nuestra voz sí importa. Nadie puede silenciar a una juventud organizada que, apuesta por la justicia, la democracia y el trabajo colectivo. La ANJ nos recordó que las juventudes de Colombia están despiertas, en movimiento y listas para construir, paso a paso, el país que soñamos.