Redes sí, pero con cuidado: comunicación consciente y autoprotección digital
Hoy, para muchas personas jóvenes, liderar también significa estar en redes sociales. Allí se comparten causas, se convocan acciones colectivas y se construyen narrativas sobre el territorio. Pero esa visibilidad, necesaria para el cambio social, también implica riesgos: exposición excesiva, ataques digitales, desinformación y afectaciones a la salud emocional.
Desde esta realidad se desarrolló Redes sí, pero con cuidado, un curso del proyecto NextGenC orientado a jóvenes líderes sociales de Cartagena, Quibdó y Manizales, con el propósito de fortalecer el autocuidado físico, emocional y digital, y ofrecer herramientas para una comunicación más consciente y segura
Un curso pensado desde el cuidado
El proceso fue facilitado por María Andrea García, experta en salud emocional y trabajo psicosocial, y Karen Naundorf, periodista especializada en análisis mediático y desinformación. La metodología fue participativa y experiencial, utilizando el celular no solo como medio de comunicación, sino como objeto de análisis crítico.
El curso se desarrolló en tres momentos clave:
- Autocuidado corporal y emocional, para reconocer señales de estrés, miedo o incomodidad.
- Visibilidad, algoritmos y riesgos digitales, entendiendo cómo funcionan las plataformas y qué implicaciones tiene exponerse en ellas.
- Ética digital, derechos y desinformación, diferenciando opinión, información verificada y responsabilidad comunicativa.
La idea transversal fue clara: cuidarse no es retirarse del espacio público, es aprender a habitarlo mejor.

El cuerpo como primera herramienta de liderazgo
Uno de los énfasis del curso fue reconocer el cuerpo como el primer territorio de protección. A través del movimiento y la escucha corporal, los y las participantes identificaron cómo el estrés, la tensión o el silencio pueden ser señales de alerta frente a situaciones de acoso, violencia o inseguridad.
Este enfoque permitió comprender que el autocuidado no es solo una decisión individual, sino una práctica política que sostiene el liderazgo en contextos complejos.
Comunicar también es un acto ético
Redes sí, pero con cuidado dejó una enseñanza central para el liderazgo joven: comunicar implica responsabilidad. No solo con la información que se comparte, sino con el propio bienestar y el de las comunidades.
El autocuidado (corporal, emocional y digital) no es un complemento del liderazgo, es una condición para sostenerlo en el tiempo. En un contexto donde las redes amplifican tanto las voces como las violencias, aprender a cuidarse es, también, una forma de transformar.
Si quieren conocer algunas recomendaciones de autocuidado digital, pueden visitar este enlace de nuestra redes sociales.