cubos
columna

Cartagena, Bolívar

¿Por qué trabajan y se articulan las juventudes en Cartagena?

Créditos de la fotografía: #NextGenC

¿Por qué trabajan y se articulan las juventudes en Cartagena?

ISAMAR ALTAVOZ

Isamar Julio

Líder juvenil

/ @isamarjulio

Como joven, y como parte de esta sociedad, puedo comprender (o al menos intento hacerlo) el hecho de que vivamos tan llenos de actividades. En ciudades como Cartagena de Indias, “moverse” está implícito en nuestro día a día. Personalmente creo que esto responde a una búsqueda constante por habitar la ciudad, por encontrar un lugar propio y, sobre todo, por hacernos escuchar. En esta parte del Caribe colombiano nos hemos cansado de tener que mirar hacia afuera para hallar oportunidades, mientras las decisiones que afectan nuestra vida cotidiana se toman sin nuestra participación real.

Los jóvenes nos articulamos porque hemos comprendido que la participación política no es un privilegio ni algo externo, sino una necesidad y un derecho de todos, aún más frente a un modelo de ciudad profundamente desigual, excluyente y centralizado. Por ello, organizarnos se convierte en una forma de tomar el poder, incidir en lo público y transformar las condiciones que históricamente nos han relegado a los márgenes.

Uno de los principales motores de la organización juvenil en Cartagena es la sensación persistente de exclusión política y social. Durante años, hemos sido vistos únicamente como beneficiarios de programas, asistentes o actores secundarios en los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, hemos cuestionado esta percepción y trabajado por ser reconocidos como sujetos políticos, capaces de proponer, vigilar, movilizar y construir alternativas para la ciudad.

La participación juvenil en Cartagena se expresa de múltiples formas. Algunos jóvenes han optado por vincularse a partidos políticos, apostando por transformar desde dentro estructuras tradicionalmente adultocéntricas. Otros, como yo, participan en organizaciones sociales, ONG, fundaciones y procesos comunitarios, donde encuentran autonomía para incidir en temas como derechos humanos, derechos sexuales y reproductivos, justicia racial, medio ambiente, cultura, educación y derecho a la ciudad, entre otros. Estas experiencias nos han permitido fortalecer capacidades de liderazgo, formación política y trabajo colectivo.

Nos organizamos porque queremos una ciudad que reconozca su historia completa, que valore a quienes la habitan y que garantice condiciones dignas para vivirla.

— Isamar Julio

En muchos casos, la articulación surge como respuesta a la ausencia de una identidad cartagenera representada en la política institucional. La narrativa oficial de la ciudad suele limitarse a las zonas turísticas, invisibilizando la diversidad territorial, cultural y social de los barrios populares y las comunidades periféricas. Ante esta desconexión, hemos decidido organizarnos para trabajar la narrativa cartagenera y exigir políticas públicas que reconozcan su complejidad. Sin embargo, la desigualdad social también atraviesa y dificulta profundamente nuestra participación política: barrios históricamente marginados enfrentan un acceso limitado a servicios básicos y a espacios de decisión, mientras procesos de gentrificación expulsan progresivamente a comunidades enteras de zonas estratégicas de la ciudad. En este contexto, las juventudes nos articulamos no solo para denunciar estas dinámicas, sino también para incidir en planes de desarrollo, presupuestos participativos, agendas comunitarias y escenarios de diálogo con el sector público. Es nuestra forma de “movernos”.

En los últimos años, otro eje del activismo en Cartagena que ha tomado fuerza es la defensa del patrimonio cultural y la justicia racial. De forma organizada, trabajamos desde colectivos, fundaciones y procesos comunitarios para recuperar y preservar los aportes de las comunidades afrodescendientes y ancestrales, históricamente excluidas de la narrativa oficial y de la representación política. Esta labor no se limita a lo cultural, sino que se convierte en una acción política que cuestiona el racismo estructural y la falta de reconocimiento de estas comunidades. Es por ello que las y los jóvenes desafiamos la falta de representación y visibilización de nuestra historia afro y de su papel: esa parte de la historia que ha sido sistemáticamente silenciada. Trabajamos por narrativas más reales y por una ciudad que asuma su pasado para construir un futuro más justo. Un gran aliado para esta lucha ha sido la tecnología, específicamente las redes sociales.

Por todo esto y más, trabajamos, nos articulamos y creamos colectivos, porque hemos comprendido que el silencio también es una forma de exclusión. Nos organizamos porque queremos una ciudad que reconozca su historia completa, que valore a quienes la habitan y que garantice condiciones dignas para vivirla. Nuestra participación política no siempre se expresa desde los escenarios institucionales tradicionales, pero se manifiesta con fuerza en los territorios, en la cultura, en la memoria y en la defensa del derecho a permanecer.

Articularnos es una forma de decir que Cartagena no es solo postal ni mercancía; es comunidad, resistencia e identidad. Comunicarnos y reconocer nuestros procesos es fundamental para construir una ciudad más justa, donde no tengamos que irnos para encontrar oportunidades ni luchar para que nuestra historia sea contada.